FENOMENO EL NIÑO. INFORME DE LA ORGANIZACIÓN METEOROLÓGICA MUNDIAL AL 16 DE NOVIEMBRE DE 2015

Previsiones de intensificación de El Niño: graves efectos, preparativos sin precedentes.  OMM Press Release N° 12

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Ginebra, 16 de noviembre de 2015 (OMM) ‑ El actual episodio de El Niño, intenso y maduro, que está contribuyendo a condiciones meteorológicas extremas, continuará intensificándose previsiblemente a finales de año, según el último boletín El Niño/La Niña hoy de la Organización Meteorológica Mundial. El valor máximo promedio en un período de 3 meses de las temperaturas de la superficie del agua en las zonas central y oriental del Pacífico tropical superará la temperatura normal en 2 ºC, por lo que el presente episodio de El Niño se situará entre los tres más fuertes registrados desde 1950 (1972/1973, 1982/1983 y 1997/1998).

El Niño/Oscilación del Sur es un fenómeno natural resultado de la interacción entre el océano y la atmósfera en las zonas oriental y central del Pacífico ecuatorial. Habitualmente, los episodios de El Niño se intensifican a finales del año civil, alcanzando su fase máxima entre octubre y enero del año siguiente. Es frecuente que persistan hasta bien entrado el primer trimestre de ese año antes de empezar a debilitarse.

“Las graves sequías y las inundaciones devastadoras que se están experimentando en las zonas tropicales y subtropicales caracterizan el presente episodio de El Niño, el más fuerte registrado desde hace más de 15 años”, dijo el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud. “Este año estamos mejor preparados que nunca. Los países más afectados, basándose en las advertencias de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, están planificando la preparación para El Niño y sus consecuencias en sectores como la agricultura, la pesca, los recursos hídricos y la salud, y están poniendo en marcha campañas de gestión de desastres para salvar vidas y reducir al mínimo los daños económicos y las perturbaciones”, añadió.

“El nivel de movilización internacional, nacional y local es realmente sin precedentes, lo que pone de manifiesto el valor que tiene para la sociedad contar con información sobre el clima que permita tomar medidas”, indicó el señor Jarraud. “La preparación para El Niño este año se beneficiará de los sistemas que la OMM ha estado mejorando desde el anterior episodio de gran intensidad, en 1997/1998”.

La OMM publicó el boletín El Niño/La Niña hoy en vísperas de una conferencia internacional sobre El Niño en Nueva York, que tiene a la OMM como uno de los principales copatrocinadores, organizada con el objetivo de aumentar la comprensión científica de este fenómeno y sus consecuencias, así como de ayudar a incrementar la resiliencia a las perturbaciones socioeconómicas previstas en todo el mundo.

“Nuestros conocimientos científicos sobre El Niño han aumentado en gran medida en los últimos años. Sin embargo, este fenómeno se está produciendo en territorio desconocido. Nuestro planeta se ha alterado enormemente por el cambio climático, la tendencia general hacia un aumento de la temperatura oceánica en todo el mundo, la pérdida de hielo marino en el Ártico y de más de un millón de kilómetros cuadrados de cubierta de nieve estival en el hemisferio norte”, dijo el señor Jarraud. En sus palabras, “por tanto, ese fenómeno natural de El Niño y el cambio climático inducido por el ser humano tal vez interactúen y se modifiquen mutuamente de formas que no hemos experimentado nunca en el pasado”. “Antes incluso del comienzo de El Niño, el nivel medio de las temperaturas en la superficie en todo el mundo ha alcanzado nuevos récords. El Niño está aumentando el calor más aún” dijo. Es importante señalar que El Niño y La Niña no son los únicos factores que condicionan las características climáticas a escala mundial. Por ejemplo, el estado del océano Índico (el denominado dipolo del océano Índico) o la temperatura en la superficie del mar en el Atlántico tropical pueden influir también en el clima de las zonas terrestres adyacentes.

A escala regional y local, puede encontrarse información aplicable en las predicciones climáticas estacionales regionales o nacionales, tales como las elaboradas por los Centros Regionales sobre el Clima (CRC) de la OMM, los Foros regionales sobre la evolución probable del clima (FREPC) y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN).

Información de antecedentes El episodio de El Niño en curso ya se ha asociado con varios efectos importantes, como los siguientes:

Decoloración de los corales: los récords de temperaturas oceánicas, debidos en parte a El Niño, han contribuido a una decoloración de los corales a gran escala. Comenzó en el norte del Pacífico en el verano de 2014 y se amplió al sur del Pacífico y al océano Índico en 2015. Está afectando de manera desproporcionada a los arrecifes de coral de Estados Unidos. La NOAA calcula que, a finales de 2015, casi el 95% de los arrecifes de coral de Estados Unidos habrán estado expuestos a condiciones oceánicas que pueden provocar su decoloración.

Ciclones tropicales: El Niño ha contribuido a una estación de ciclones tropicales muy activa en las cuencas occidental y oriental del Pacífico Norte. El huracán Patricia, que llegó a tierra en México el 24 de octubre, se registró como el ciclón tropical más intenso del hemisferio occidental. El Niño tiende a reducir la actividad de los huracanes en el Atlántico y en torno a Australia.

 

Efectos regionales:

Asia suroriental: El Niño suele estar relacionado con sequías en Asia suroriental. Esto ha contribuido a alimentar los incendios forestales en Indonesia, de los peores registrados, lo que ha ocasionado que una densa calima cubra muchas zonas de Indonesia y otros países vecinos, con graves consecuencias para la salud.

Islas del Pacífico: históricamente, El Niño ha provocado la disminución de las precipitaciones en el Pacífico suroccidental (desde la zona suroriental del sur de Papua Nueva Guinea hasta el sur de las Islas Cook) y su aumento en el Pacífico central y oriental (p. ej., en Tuvalu, Kiribati, Tokelau y Nauru). Pero también influye en el número de ciclones tropicales y sus trayectorias preferentes, por lo que existe el riesgo de episodios de precipitaciones extremas incluso cuando se prevén condiciones más secas de lo normal. Véase más información aquí.

Asia meridional: el monzón del suroeste. El Departamento de Meteorología de India informó de que las precipitaciones entre junio y septiembre en toda India habían alcanzado el 86% del promedio a largo plazo. Se considera que El Niño ha sido una influencia clave en el déficit de precipitaciones, que el Departamento de Meteorología de India pronosticó acertadamente ya en junio de 2015.

África oriental: se prevé que la estación de lluvias de octubre a diciembre se vea muy influida por el fenómeno de El Niño, que suele ir acompañado de un aumento de las precipitaciones en el sector ecuatorial del Gran Cuerno de África durante esos meses. Sin embargo, los sistemas locales y las pautas de temperatura superficial del océano Índico tienen grandes consecuencias para la influencia de El Niño sobre la precipitación estacional de la región. Véase más información aquí.

África meridional: varios países de África meridional están notificando unas precipitaciones inferiores a la media que provocan situaciones de sequía y temores de inseguridad alimentaria. El Niño es uno de los factores que contribuyen a ello, pero no el único. Véase más información aquí.

América del Sur: El Niño tiene grandes consecuencias en varios países de América del Sur. Por ejemplo, en el episodio de 1997/1998, la zona central de Ecuador y Perú sufrieron un nivel de precipitaciones más de 10 veces superior al normal, lo que provocó inundaciones, una fuerte erosión y deslizamientos de lodo con pérdida de vidas, destrucción de viviendas e infraestructuras, y daños al suministro de alimentos. En Perú en torno al 10% de las instalaciones sanitarias resultaron dañadas. Los servicios meteorológicos nacionales de toda la región han asesorado muy activamente a los gobiernos sobre medidas de preparación para intentar limitar los daños del episodio de El Niño de este año.

El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño es el Centro Regional sobre el Clima de la OMM para la región occidental de América del Sur y tiene su sede en Ecuador. Ha organizado reuniones informativas para responsables de la formulación de políticas y representantes de los sectores de gestión de riesgos de desastre, agricultura y producción de alimentos, salud, turismo y otros en América del Sur.

En América central, el Foro sobre la evolución probable del clima en el Caribe está publicando proyecciones sobre las condiciones relacionadas con El Niño.

América del Norte: la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera de Estados Unidos publica periódicamente información actualizada y advertencias sobre El Niño, además

 

La OMM es el portavoz autorizado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua

Para más información, diríjase a: Clare Nullis, agregada de prensa. Tel.: +41-22-7308478 o +41793849272 (móvil). Correo electrónico: cnullis@wmo.int.

Por Gabriel Labrador

Uruvision.com

Gabriel Labrador

Gabriel Labrador

Meteorólogo Pronosticador e Investigador Independiente

Independent Weather Forecaster. Meteorologist WMO 258.; EOV ICAO 278; Instructor ICAO 211. Independent Researcher.
Gabriel Labrador