RECUERDOS DEL AYER: Vamos a tomar un café al Sorocabana!!!

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 Para varias generaciones que supieron saborear y disfrutar de la magia de un café con amigos, con tertulias en donde las filosofías sobre la vida,  generaban debates infinitos,  los poetas urbanos se inspiraban, los escritores hacían volar su imaginación, y en donde la variedad de distintas personalidades de la ciudad, confluían en un mismo lugar, y el aroma al buen café era parte de ese gran escenario particular, que al nombrar al Café Sorocabana, todos ellos, se sentían, más que identificados.

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El lugar de encuentro se ubicaba en la esquina noreste de la Plaza Cagancha y la avenida 18 de julio, el cual fue el primer Café Sorocabana que abrió sus puertas un 19 de setiembre del año 1939, y que seria parte de toda un red de Cafes,  que  se abrirían en nuestro país como también en  Argentina y Panamá.

Para ubicarnos históricamente, a finales de la década del 30, se realiza una campaña mundial con el objetivo de promocionar el café de Brasil, estando como Presidente de este país, Getulio Vargas, que toma como decisión aprovechar el excedente de la cosecha de café, motivando a empresas para que dieran a conocer  el café brasileño por todo el mundo.

En nuestro país la empresa llevaría el nombre de Sorocabana, que corresponde  a la zona cafetera de San Pablo y que en la década del 40 a partir de la inauguración del Café, ubicado en la Plaza Cagancha en el 39, se empezarían abrir muchos más, llegando a instalarse uno por Departamento y cinco en la ciudad de Montevideo.

Lo que llamaba la atención que caracterizaba al  Sorocabana, era que ofrecia algo diferente para la época que era el café al paso,  el cual se tomaba parado, en el mostrador y este detalle hacia que el café valiera más barato.

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Parroquianos recuerdan singularidades que hicieron inolvidables los ratos pasados en el Café de la Plaza Cagancha, como por ejemplo su gran mostrador, que se llenaba de cientos de pocillos de café al día, y su recordado mobiliario de estilo art decó con sus mesas de mármol y sus sillas de respaldo semicircular, y por su supuesto la singularidad del preparado del café, que se diferenciaba del realizado a máquina, por hacerse a la manera antigua, en la que se espera que el agua llegue a la temperatura antes que sea el punto de ebullición, para después, con la ayuda de un filtro de tela en donde se cuela el grano molido,  se tenga como resultante, ese espectacular mágico café ya preparado y listo para tomar.

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La historia del Café Sorocabana logro reunir como mencionamos al principio, muchas personalidades de la ciudad, y al haber estado abierto por 60 años, varias generaciones le fueron dando a esas interminables tertulias, debates filosóficos que fueron cambiando según la década que se vivía, en donde se sentaban en el mismo lugar, bandos distintos de la época de españoles de la guerra civil, y tiempo después los encontrabas, en el mismo lugar, recordando ahora sentados en la misma mesa, nostalgias pasadas, o te podías encontrar también a un Mario Benedetti, o Torres García con sus alumnos, o un Alfredo Zitarrosa, o artistas que pertenecían a la Comedia Nacional.

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Miles de anécdotas fueron las que rodearon a este mítico café, pero entre las más conocidas, se cuenta que en la década del 50, se  vendían miles de pocillos de café por dia, llegando a un record que fue de 20.000 pocillos en un solo dia, en donde muchos aseguran que ese día fue el correspondiente al 16 de julio del 50, fecha más que recordada por haber salido Uruguay Campeón del Mundo futbolísticamente, pero como el debate entre parroquianos si hablamos de tertulias no descansa, otros aseguran que el dia que realmente se vendió mas pocillos de café fue el 7 de mayo del año 1945, también fecha recordada por haber sido el día en que se terminó la Segunda Guerra Mundial.

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Sea una una fecha u otra, sin lugar a dudas el Café Sorocabana fue una institución de las ideas pluralistas, y del arte, de las mesas interminables de juego de ajedrez y de tangos, de aromas que tenían la personalidad del encuentro con amigos o con uno mismo, y de los recuerdos del ayer que nos hacen vivir momentos soñados e inolvidables.

Por Jorge Aguallazo

Jorge Aguallazo

Jorge Aguallazo

Jorge San Aguallazo Clara, nací en Montevideo el 3 de diciembre de 1979. Soy un sagitariano que busca insistentemente el desarrollo de nuevos proyectos apoyándolos siempre y aportando más elementos interesantes.
Técnico en repación PC y en Redes.
Docente de Informática en educación secundaria (Liceo y U.T.U.) Además abocado a nuevos desafíos en el área de la Comunicación Social y por eso formo parte con mucho gusto del equipo de URUVISION.COM
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